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Hace
más de trescientos años, el 23 de abril
de 1779, don Francisco de Viedma fundó el Pueblo
de Mercedes de Patagones que años mas tarde se
convertiría en la Ciudad de Viedma. Esto ocurrió
en el margen Sur de Río Negro, allí se
construyeron varios ranchos, pero después de
dos meses este sector se inundó. Eso provocó
refundar el fuerte en el margen Norte del Río
Negro, que tiene la particularidad de estar varios metros
elevados sobre la margen del río.
Don
Francisco entró por la desembocadura del Río
Negro el día 18 y navegó por éste
unas veintiún leguas marinas. Luego desembarcó
en la margen derecha, la que ofrecía una hermosa
y suave llanura verde; allí permanecieron durante
cuatro días en tratos con los naturales y ocupados
en pequeños reconocimientos hasta el día
23, que se dio comienzo al corte de madera, pajas, etc.
para levantar un fuerte foseado.
Pero
el 13 de junio de 1779 provino una gran inundación
que anegó toda la zona, incluyendo la construcción
del fuerte, la población tuvo que protegerse
en los techos de los ranchos que estaban en los alrededores
del fuerte. La creciente duró media hora hasta
que empezó a bajar la marea. La precaución
de no haber desembarcado los géneros y los alimentos
los salvó de una destrucción segura.
Cuando
Don Francisco de Viedma y Narvaez, acompañado
de Basilio Villarino, llegaron a poblar las márgenes
del Río Negro no imaginaron que ese pequeño
fuerte se convertiría en una de las comarcas
turísticas más ricas y más desaprovechadas
del país.
Este
fuerte, como fue natural en las conquistas de territorios
en América, estaba muy alejado de todo tipo de
suministro. En las cercanías, los pobladores
sembraban trigo, luego lo molían para más
tarde hornear el pan que se consumía por todos
los habitantes. Esta actividad era rotativa: les tocaba
una vez a cada parroquiano.
Todos eran parientes ya sea por consanguinidad o por
afinidad. Los artículos de primera necesidad
no se vendían, sino que se los intercambiaban
uno por otros.
Los
profesionales
En
la costa Sur el primer médico que atendió
gratuitamente a los hijos del pueblo fue el Dr. Humble,
este era pastor protestante.
Hasta 1873 no hubo ninguna otra botica que la del fuerte,
despachaba todos los medicamentos que recetaba el Dr.
Baraja, médico de la costa Norte.
Luego de 1873 el Dr. Humble se asentaría en la
ciudad de Viedma como Farmacéutico pero además
dentista.
Hasta 1886 no existió ningún obstetra
titulado. En esa época ejercieron esa humanitaria
función Doña Felipa Otero de Morón,
Doña Catalina Ureña y Doña Feliciana
Vázquez.
La
comunicación
Esta
solo se efectuaba por agua ya que los caminos con el
puerto de Buenos Aires todavía no existían.
Luis Piedrabuena fue el primer hijo de la zona que desempeñó
la profesión de marino; después de la
propulsión a vela, apareció la del vapor
y la rueda. Provocó que los viajes se acortaran
de 15 o 20 días a sólo 5.
El
primer diario de la comarca se llamó "EL
RIO NEGRO", apareció en 1879, dirigido por
sus propietarios los hermanos Guimaraens, a quienes
reemplazó Don Cesar Villarmet.
EL
Puente Ferrocarretero
Su
construcción fue llevada a cabo por Dickerhoff
y Widmann. Fue inaugurado en 1932. La obra estuvo a
cargo del Ingeniero Civil Mario Rovere, fue en su momento,
considerado como una de las obras de ingeniería
más interesantes del país. Tiene 270 metros
de largo, con cuatro tramos. Dos fijos de 85 metros
cada uno el primero basculante de 52 metros y el otro
de ribera de 46 metros de luz. Su ancho es de siete
metros medido entre vigas de ejes principales, siendo
la calzada de hormigón entre los tramos fijos
y de madera en el basculante.
En
el centro de la calzada va emplazada una vía
de trocha ancha, la que posibilitó el paso del
tren a lo largo de su historia. Sobre el puente se hallaba
la cabina de mando, en cuyo interior se encontraban
todos los mecanismos para el movimiento. Para mover
el puente, los piñones terminales de la cabina
engranaban en una cremallera superior, arrastrándolo
consigo. Durante este movimiento la cabina se desplazaba
rodando por medio de su carro y al mismo tiempo los
enormes segmentos inferiores engranaban en otra poderosa
cremallera inferior que formaba parte común con
el tramo de ribera.

La parte levadiza tenía la función de
facilitar la navegación por el Río Negro,
lo que permitía la entrada de embarcaciones de
gran calado. La operación para abrir o cerrar
el puente, demoraba unos 2 minutos y medio y para casos
de emergencia esa operación podría realizarse
con el auxilio de 8 hombres.
En la Actualidad
Las
ciudades de Viedma y Carmen de Patagones están
Comunicadas por medio de dos puentes, El Ferrocarretero
y el puente Basilio Villarino - características
arquitectónicas modernas y funcionales - llamado
así en homenaje descubridor y primer navegante
del río.
Pero también existe un sistema que muy barato
de comunicar a las dos ciudades, son las tan apreciadas
lanchas que desde hace varios años curzan de
una de la ribera del río a la otra.
A lo largo de la costa hay zonas habilitadas para balnearios,
tanto en la Ciudad de Viedma como Carmen de Patagones.
En margen sur, sobre la ciudad de Viedma, y en la avenida
Francisco de Biedma, se extienden distintos balnearios
con sus respectivas confiterías y restaurantes
que brindan al turismo un excelente servicio.
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